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Atlacoya

Atlacoya

Atlacoya es una de esas deidades que tenían una gran relevancia en la cultura Azteca y hoy vas a conocer todo sobre esta diosa de la que tan poco se ha hablado.

Los aztecas comprenden una cultura prehispánica del golfo al centro de México, llamados Mexicas, denominados de Origen Nahuel.

Estos fueron un pueblo politeísta que tenían muchas deidades que regían muchos de los aspectos elementales que necesitaban para vivir. Entre estos estaban los Dioses mexicas de los desastres naturales.

Los aztecas atribuían a sus dioses las malas o buenas condiciones climáticas, así como también era su responsabilidad los motivos de las profecías.

Entre esos Dioses poderosos se encontraba Atlacoya, la Diosa azteca de la sequia.

Atlacoya: Diosa de la sequía

Atlacoya es una deidad que representa dualidades entre escasez y abundancia, humedad y sequedad, vida y muerte.

Al igual como hoy muchas personas en nuestra cultura veneran a los santos o tienen la fiel creencia de que estos rigen muchos de los sucesos que nos aquejan y que nos benefician.

Diosa de la sequía azteca

El pueblo azteca en la antigüedad, así como también algunas minorías de generaciones que los sucedieron, creeian y creen en las deidades mexicas o aztecas y les piden, según el ámbito que rigen, algún deseo o alguna plegaria.

En el caso de Atlacoya, esta tiene su origen etimológico determinado por el agua (atla) y la tristeza (tlaocoyani) lo que viene a demostrarnos que se trata de una Diosa responsable de la sequía y de las aguas negras, representando la austeridad y temida por ser la devoradora de lo fértil; se le asocia muchas veces con la infertilidad de las mujeres y en el campo.

A menudo, esta Diosa es representada por serpientes y demás animales del desierto, como lagartos y otros, lo cual significa que es la regidora de la escasez y de la muerte.

La única imagen que se conoce en la actualidad es una donde viste un quechquemitl y una túnica sin mangas.

Origen y parentesco

En la mitología azteca, Atlacoya es la esposa de Teotlate, que es a su vez el Dios del desierto. Atlacoya es también amante de Malinalxóchitl y tiene tres hijos: Xiuhtototl (Dioses de los incendios), Nextepehua (Diosa de las cenizas, la derrota y la anarquía) y Neloc Yaotl (Dios de la discordia y el conflicto).

En uno de los códices coloniales de México más importantes, esta diosa aparece junto a Mayahuel. Estas dos Diosas a menudo se las asocia con la primera pareja de humanos.

La Diosa Atlacoya suele relacionarse con la destrucción y otras veces con la creación.

En tiempos prehispánicos se le responsabilizaba del mal clima y la destrucción de las cosechas, por estar asociada con la sequia.

Era la responsable de la infertilidad relacionada muchas veces con la imposibilidad de cosechar frutos o la perdida de los mismos.

Se le pedía por los campos, pero también por la fertilidad en las mujeres y en los animales.

Varias veces era considerada, junto con sus hijos, los Dioses de las tragedias y las desgracias.

Estaban presentes en las muertes pero también en la vida, como eran responsables de la falta de insumos también lo eran en la abundancia de los mismos.

Atlacoya siempre tuvo una característica de dualidad como muchos de otros Dioses de la mitología azteca prehispánica.

Los aztecas o mexicas se apoyaban en ella para cosas que implicaban nacimiento y muerte.