Saltar al contenido
Nammu

Nammu está representada por la imagen de una mujer con la piel desnuda, con rostro de serpiente, postura rígida y cargando a un niño mientras lo amamanta.

Las mitologías representan una seria de misterios en torno a los eventos sucedidos hace millones de años, antes del Génesis.

Encierran una serie de mitos y leyendas sobre lo que se supone que fue el inicio del mundo y de los humanos.

Una de estas interesantes mitologías es la sumeria, donde una de sus principales deidades era Nammu; que, según cuenta, era la Diosa que dio origen al cielo y a la tierra; a los seres humanos, y además se le atribuía la capacidad de generar agua.

Uno de los curiosos detalles es que tiene hombros anchos y brazos enfrentados, lo que simboliza protección; además de esto, en su centro púbico tiene un triángulo, que de acuerdo a la mitología es referido al paraíso terrenal, donde dio origen a la vida.

Se considera a Nammu como la primera Diosa del mundo; el lugar donde se le rendía culto era llamado Ur, que era una antigua ciudad Mesopotámica. Pero a pesar de ser considerada como tal, no se le ha dado tal vez la importancia que merecía, y es que su leyenda era rodeada de misterios.

La leyenda de Nammu, creadora de los seres humanos

En la mitografía, se identifica a Nammu como la madre de Enki, un Dios de la mitología sumeria, además consorte (esposa) de An, Dios de los Cielos. Al mismo tiempo figura como primogénita deKi, quien es la Diosa de la Tierra; y deAn.

Pero el más interesante misterio en torno a Nammu, se basa en que según cuenta la leyenda, creó la raza humana. Tarea que en principio estaba en manos de su hijo Enki.

diosa sumeria

En aquellos tiempos, se cuenta que los Dioses trabajaban; los mayores estaban encargados de vigilar el trabajo llevado a cabo por los Dioses menores, quienes por supuesto tenían la mayor carga.

Ante esta situación, los Dioses menores acudieron a Enki, quien era considerado como uno de los Dioses de mayor rango; pero que, a pesar de eso, vivía profundamente dormido, en un lugar que se supone que él solo conocía. Por tal razón no podía ser consiente del descontento de los Dioses menores, quienes se quejaron ante él.

Pero ante la inacción de Enki, la misma Nammu, fue quien recibió la queja; y se encargó de sacarlo del sueño profundo en el que se encontraba, rogándole que librará a los Dioses menores del cruel y severo trabajo al que eran sometidos.

Al despertar el Dios, pensando en todo lo relatado por su madre; decidió que ella era la que debía encargarse de resolver el problema, creando los seres que ella misma había propuesto.

Y es que, al crear a los humanos, eran ellos quienes se encargarían de realizar el duro trabajo, que hasta ese entonces era ejecutado por los Dioses menores; que básicamente se basaba en cargas cestas.

Es así como finalmente Nammu amasa arcilla en la cima del Abzu (rio de aguas dulces), cortándola y dándole forma, creando entonces a los seres humanos.