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Vesta

Dentro de la religión romana, Vesta era la diosa del hogar. Estaba relacionada con la diosa griega Hestia.

La historia la coloca siempre al lado de aquel fuego tan hogareño, de la calidez de la familia.

Vesta tenía un lugar más que destacable dentro de las familias del Imperio Romano.

Al ser una deidad del hogar, era más que evidente que el culto y el respeto hacia esta diosa era máximo, ya que era una diosa imprescindible para cada familia, muy similar a la diosa de la agricultura.

Ella también era símbolo de fidelidad, su relación con las Vestales hacia que fuese participe de forma directa con el Fuego eterno.

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El culto a Vesta

El culto a esta diosa es uno de los más elaborados ya que su Santuario era un peculiar edificio con forma de circulo el cual imitaba el tradicional hogar en forma de cabaña redonda, es decir… El hogar del campesino.

Existe un santuario que se llama El Templo de Vesta, lo podemos encontrar en el Foro Romano y este data de mucha antigüedad.

Era tal su importancia que fue uno de los Templos romanos que más restauraciones sufrió.

Cabe destacar que este santuario no estaba abierto al público excepto una vez al año.

No obstante hay muy poca información acerca de esta diosa y de los rituales que se le hacia, pero era tan querida como la propia diosa del amanecer romano.

Pero se sabe que ella estaba asociada con el circulo, el cual representaba la totalidad, el todo.

Finalmente, hay que destacar que el culto a esta deidad duró hasta que el cristianismo llegó.

Una diosa poco conocida, pero de gran reconocimiento en la Antigua Roma, donde sus asistentas (Vestales) junto a ella, creaban una asociación que hacía que el fuego de cada hogar siguiese ardiendo.

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Representada como una mujer vestida y su fiel amigo animal (un asno) ella era imprescindible en la Antigua Roma.

Diosa del fuego, espíritu del horno que hacía el pan y relacionada con las ancestrales diosas del fuego.