Saltar al contenido

Brígida

Brigida

La diosa Brígida o Brigit es una interesante deidad que forma parte de la mitología Celta, cuenta una leyenda que esta era hija de Dagda y una de las pertenecientes al grupo de personas conocidos como la “Gente de la Diosa Dana”.

Además todos los datos obtenidos sobre ella hasta ahora evidencian que en realidad era una diosa originalmente pagana, que fue pasando por una lenta transición a cristiana.

Brigid representa la curación, la poesía y la artesanía; también tiene relevancia en la fertilidad ya que las mujeres la invocaban durante el parto.

Aunque era una deidad propia de Irlanda, poco a poco fue ganando territorio en el plano religioso, extendiendo alcances a otras regiones y ciudades.

Relacionado: Diosa del Invierno celta.

Significado de la Diosa

Brígida al igual que a muchas otras deidades que también tienen su procedencia de la cultura celta, se le adjudican numerosos poderes.

Más que nada provee de inspiración a quienes se dedican al mundo de las artes, especialmente a la poesía y literatura.

De igual modo tenía poderes curativos, era capaz de ayudar a los convalecientes a aliviar sus enfermedades, en el caso opuesto nos encontramos con la Diosa celta de la guerra.

Su carácter se identificaba por ser dulce, gentil y culto, poseía una gran riqueza de conocimientos por lo cual también era asociada con la sabiduría. En cuanto a la apariencia, según las leyendas, Brígida era una mujer con el típico aspecto de las cristianas, con un semblante tranquilo y decidido.

Historias sobre Brigida

Existen muchas historias antiguas que de algún modo involucran a esta diosa, una de ellas narra que nació en una casa pagana y que en su infancia era alimentada con leche de vaca, pero que dichos animales pertenecían a otro mundo.

Al volverse adulta, Brígida se interesó por el cristianismo y pretendía vivir una vida altruista ayudando a los más necesitados.

Esta decisión enfureció a su padre quien le prohibió semejantes pensamientos, sin embargo la convicción de la chica era tan fuerte que tuvo el valor de enfrentarlo.

Fue entonces que Brigit se convirtió en la primera monja de origen Irlandés; no obstante sus raíces paganas no fueron olvidadas, pues mantuvo consigo imágenes relacionadas al culto practicado por su padre.